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La Argentina es unos de los países a nivel mundial con mayor consumo de gaseosas y bebidas azucaradas, con un promedio de 137 litros por persona por año, según indica el informe de la Subsecretaría de Bienestar Ciudadano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, el remedio tampoco estaría en consumir las “light” o “zero”. En una investigación publicada en la revista especializada JAMA Internal Medicine estudiaron a 451.743 personas de 10 países europeos, a las que siguieron durante 16 años. Los resultados muestran que las personas que toman dos vasos diarios de gaseosas -es decir medio litro- presentan un riesgo de muerte prematura un 17% mayor que los consumidores ocasionales que toman un vaso al mes como mucho.

Lo llamativo es que el consumo de bebidas con azúcar aparece vinculado a un riesgo de muerte prematura un 8% mayor, mientras que las bebidas con edulcorantes artificiales se asocian a un aumento del riesgo del 26%. Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional, no se puede establecer una relación de causa-consecuencia y los autores insisten en que les queda mucho que investigar.

Los investigadores también señalaron que no se halló una relación entre el consumo de bebidas gaseosas y la tasa general de muertes por cáncer. “Los resultados de este estudio sustentan las campañas de salud pública en marcha que apuntan a reducir el consumo de bebidas gaseosas”, concluyó el artículo.

“Uno siempre recomienda el consumo de agua”, remarca Tasat. Cada célula, tejido y órgano del cuerpo necesita agua para funcionar correctamente. Por ejemplo, el agua cumple las siguientes funciones:

  • Elimina los desechos a través de la orina, la transpiración y las evacuaciones intestinales
  • Mantiene una temperatura normal
  • Lubrica y amortigua las articulaciones
  • Protege los tejidos sensibles

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